Expedientado un sacerdote por hacerse un injerto capilar con el dinero del cepillo

Ha sucedido en un municipio de Zaragoza esta pasada semana, la Iglesia se mantenía cerrada con un cartel “no habrán misas domingo, estoy enfermo, gracias id con Dios”.

Los vecinos más allegados al párroco no dudaron en trasladarse hasta su domicilio para preocuparse por su salud y de forma casual, lo vieron llegar con una maleta y con la cabeza llena de pequeñas heridas propias de un injerto capilar. Tras reconocer que venía de Turquía, los fieles reprocharon que cerrara la Iglesia por su ausencia pero no le dieron mayor importancia. Lo que nadie se esperaba es que desde el Obispado indagaran al respecto comprobando que no había entregado el dinero procedente de los donativos semanales del cepillo a lo largo de todo el año 2019.

“Lo siento, lo devolveré poco a poco pero es que volver a lucir flequillo era ya cuestión de salud, Dios lo sabe que sentía flaqueza y ahora estoy lleno de espíritu”. No ha debido convencer mucho con sus palabras al pueblo, habiendo solicitado éste, su traslado a otro sitio y pidiendo que venga otro cura… pero con pelo en abundancia.

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