Acude al oculista después de que le echarán un mal de ojo

Hay momentos en la vida en los que podemos creer que estamos gafados o que tenemos muy mala suerte. Pero si a eso le sumamos el mal de ojo de una gitana, ya es cuando podemos darnos por perdido.

Eso le ocurrió a un joven de Granada que, por no comprarle una ramita de romero a una gitana, ésta le echó un mal de ojo, y desde ese momento él y todos los de su alrededor empezaron a tener mala suerte.

Harto de esta situación, el joven acudió a que se lo quitaran, pero puesto que no sabía dónde acudir, decidió acercarse a su oculista más cercano. Ya allí, el oculista extrañado le comentó que por mucho que le pusiera unas gafas nuevas no podía quitarle el mal de ojo.

Ahora Pedro anda desesperado buscando como loco a la gitana y es que desde el momento en el que le lanzó la maldición está irritado al estar teniendo problemas en todos los aspectos de su vida y es que su novia lo ha dejado y ha perdido el trabajo.

La próxima vez seguro que compra el ramo entero de romero para que no le vuelva a ocurrir algo parecido.

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